Infértil.
Rebeca y Kelvin están sentados en la sala de espera de la clínica, sus manos entrelazadas en un gesto de apoyo mutuo. Habían pasado semanas desde que se sometieron a una serie de pruebas de fertilidad, y hoy recibirían los resultados.
Thais los llamó a su oficina, su expresión seria pero comprensiva. Rebeca sintió un nudo en el estómago mientras se sentaban frente a su amiga y colega. Esa mirada le decía que algo no estaba bien.
—Rebeca, Kelvin, gracias por venir —comenzó Thais, abriendo una c