Me desperté de un sobresalto, empapada en sudor y con lágrimas brotando en mis ojos. El recuerdo del horrible momento que había vivido me asaltó de nuevo, adentrándome en un túnel oscuro de angustia. Fue como si el maldito monstruo que tanto había querido dejar atrás estuviera de nuevo frente a mí, acechando en las sombras de mi mente. Lloré desconsoladamente, permitiendo que las lágrimas fluyeran hasta que, finalmente, el torrente emocional comenzó a ceder. En medio de mi pesar, traté de encon