ESPECIAL #02 (PARTE 2 DE 2) 🎁Obsequio🎀

[ Especial #02] [Parte 2 de 2]

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Xavier dejó la copa sobre la mesa con un gesto deliberado.

—Sí.

—¿Desde hace cuánto?

—Edmond.

—Es una pregunta normal.

—No, cuando viene de ti.

—Solo me interesa saber si has conocido a alguien —sonrió curioso Edmond.

—No.

—¿Ah, sí? ¿Nadie? Qué extraño… —soltó el CEO Montfort con una pincelada de ironía.

Xavier lo miró con incredulidad, cruzando los brazos.

—¿Qué tiene de extraño?

—Que eres un hombre aún joven, tienes una buena posición, eres extremadamente rico, atractivo, divertido… bueno… eres ambicioso, arrogante y presumido, pero son detalles —bromeó Edmond, soltando una pequeña carcajada.

Xavier levantó una mano, en gesto de alto.

—No continúes.

—Y sin embargo, sigues solo.

—Estoy perfectamente bien solo.

—Eso dicen todos los hombres que llevan demasiado tiempo solos.

Xavier soltó una risa y negó con la cabeza.

—Tú estás demasiado feliz desde que tienes esposa e hijos. Y ahora quieres que todos tengamos lo mismo.

—No todos —respondió Edmond, mirándolo directamente mientras Cédric se agarraba de nuevo a su dedo—. Tú.

Xavier negó con la cabeza y se pasó una mano por su cabello rubio.

—No necesito que me busques una mujer. Ya tuve a Elise, ella fue lo mejor que pudo pasarme… Jessica fue un error, un intento de huir de mi soledad.

Edmond guardó silencio unos instantes, y después habló:

—No he dicho que vaya a buscarte una mujer. Sé que amaste a Elise, y te cuidaste de Jessica. ¿Pero no has pensado en… intentarlo en serio una vez más?

—No. No lo he pensado —soltó Xavier, serio.

Edmond se acomodó mejor en el sofá, sosteniendo a Cédric con más firmeza cuando el bebé empezó a removerse un poco más despierto.

—¿Recuerdas a Mónica? —le preguntó Edmond.

—Claro, la esposa de Sébastien.

—¿Y recuerdas aquella actividad de ballet a la que fuimos con Sébastien?

Xavier frunció ligeramente el ceño, buscando en su memoria.

—Sí. Tú nos acompañaste, Sébastien tuvo que ir por ella… —recordó Xavier.

—Había una bailarina española —comentó Edmond, con un tono que parecía casual a primeras.

Xavier permaneció callado un segundo.

—¿Valeria?

Edmond sonrió, satisfecho.

—¡Así que sí la recuerdas! —exclamó el CEO con picardía en su mirada azul.

—La saludé.

—Exactamente.

—Edmond, eso fue un saludo.

—Nunca dije que hubiera sido otra cosa, Xavi~

—Entonces, ¿por qué estás sonriendo?

—Porque sé que la recuerdas.

Xavier soltó una risa y se pasó la mano por la mandíbula.

—Era difícil no notarla. Estaba con Mónica después de la actividad… es amiga de ella. Bailarina profesional.

Edmond arqueó una ceja, mirándolo con calma mientras Cédric se chupaba el puño.

—Parece que prestaste bastante atención.

Xavier le lanzó una mirada de advertencia.

—No confundas educación con interés.

—No estoy confundiendo nada. Solo digo que podrías conocerla, es soltera, adulta responsable… comparten gustos.

Xavier negó lentamente con la cabeza y se recostó en el sofá.

—¿Y por qué ella?

—Porque me pareció agradable. Y porque Mónica habla bien de ella, y créeme amigo, Mónica está loca —sonrió Edmond—. Esa mujer no habla bien de cualquiera.

—Eso no significa que sea para mí.

—No —concedió Edmond—. Pero tampoco significa que no pueda serlo.

Xavier soltó una carcajada, mirando al techo un segundo.

—Te estás convirtiendo en casamentero.

—No tengo tiempo para eso.

—Entonces deja de intentarlo.

—Solo estoy sugiriendo que, si algún día vuelves a coincidir con ella, podrías conversar.

Xavier lo observó, mientras Cédric soltaba un pequeño sonido y pateaba contra el brazo de Edmond.

—¿Y si no quiero?

—No pasa nada.

—¿Y si no me interesa?

—Tampoco, esa es tu decisión, tus asuntos, tu vida.

—¿Y si sí me interesa?

Edmond sonrió, bajando la mirada hacia su hijo.

—Entonces me alegraré por ti~

Xavier negó con la cabeza, aunque no pudo evitar una media sonrisa.

—No puedo creer que estemos hablando de esto mientras sostienes a tu hijo.

Edmond bajó la mirada hacia Cédric, que ahora lo miraba fijamente con esos ojos grandes y serios de los tres meses.

—Él no tiene ninguna opinión al respecto.

El bebé movió una pequeña mano y soltó un sonido dulce.

Xavier sonrió.

—No estés tan seguro.

Edmond soltó una risa baja y acercó el rostrocito de Cédric un poco más hacia él.

—Todavía no puede hablar.

—Pero probablemente ya tiene mejores ideas que nosotros —bromeó Xavier.

—Eso sí es posible —le siguió el juego Edmond.

Cédric hizo un pequeño sonido más insistente y movió la cabecita. Edmond lo acercó un poco más contra su pecho y le habló en voz muy baja.

—¿Tienes hambre, mon petit?

Xavier levantó una ceja, divertido.

—¿Acabas de preguntarle?

—Sí.

—No puede responderte.

—Aprenderá. Es muy inteligente, porque es mi hijo.

—¡Ja! ¡Definitivamente estás perdido, Edmond Montfort!~

Edmond sonrió mientras miraba a su hijo, que ahora se chupaba el puño con más ganas.

—Quizá…

Xavier se levantó del sofá, estirándose un poco, y se acercó hasta ellos.

—Ven. Te ayudaré, pronto se tienen que ir, ¿no?

Edmond alzó la mirada.

—Así es.

Edmond sonrió, acomodando a Cédric en los brazos de su amigo. Xavier se acercó más y observó al bebé, que ahora lo miraba con curiosidad.

—Además, alguien tiene que asegurarse de que no crezca creyendo que su padre tiene todas las respuestas.

—No las tengo. Pero estoy aprendiendo.

Xavier sonrió, poniéndole una mano en el hombro un segundo a Edmond. Mientras sostenía al bebé con experiencia en su otro brazo.

—Eso es lo importante, amigo.

Edmond acomodó la manta alrededor de Cédric y miró nuevamente a su amigo.

—Y tú también deberías aprender a dejarte sorprender.

Xavier comprendió perfectamente la indirecta. Soltó un suspiro y negó con la cabeza, aunque sonreía.

—¿Por Valeria?

—Por la vida.

Xavier negó con una sonrisa más amplia.

—Eres increíblemente insoportable.

—Eso ya me lo has dicho antes, piensa en nuevos insultos —bromeó Edmond.

Xavier exhaló, negando levemente con la cabeza, mientras una pequeña sonrisa ladeaba sus labios.

Edmond tomó al bebé, y caminó hacia la salida. El bebé apoyó la cabecita contra el pecho de su padre.

Antes de abandonar el salón, Xavier volvió a llamarlo.

—Edmond.

El CEO se detuvo y se giró un poco, cuidando de no despertar del todo a Cédric.

—¿Sí?

Xavier sonrió de lado, apoyado en el marco de la puerta del salón.

—Lo tendré en mente. Lo de volver a intentarlo.

Edmond respondió con absoluta tranquilidad, aunque una sonrisa se le escapó:

—Quizá tengas razón, Xavi: quiero que tengas una razón para sonreír tanto como yo.

Xavier permaneció en silencio durante unos segundos, mirándolo. Después negó con la cabeza, divertido y resignado.

—Vete con tu esposa y tu hijo. La próxima vez que vengan solo Adelaida y los niños, es aburrido ver tan seguido tu cara~

Edmond sonrió.

—Ya veremos.

Salió del salón con Cédric, dejando a Xavier solo junto a los grandes ventanales.

El empresario contempló la ciudad parisina en la distancia, durante unos instantes, con los brazos cruzados y una expresión pensativa.

No sabía si aquella bailarina española volvería a cruzarse en su camino.

Tampoco sabía si algún día permitiría que alguien entrara nuevamente en su vida de aquella manera que una vez Elise lo hizo.

Pero una cosa sí tenía clara.

Edmond no iba a dejar de molestarlo con aquel tema.

Y conociendo a su amigo, probablemente aquella conversación apenas había sido el comienzo.

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❦ FIN DEL ESPECIAL #02 (Parte#2). ❦

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EUBLIN ZABALETA BLANQUISETMuy bien por Xavier, no descarto la posibilidad
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