VERA
Llego al departamento de Laila demasiado exaltada, nunca debí dejarla que se quedara sola, es que siempre lo hace y jamás sucedió nada. Solo puedo pensar que es mi culpa, porque creo todas las madres me entenderán, cuando un hijo se enferma solo podemos pensar que algo hicimos mal.
Golpeo apresurada y Laila me atiende al instante.
— ¿Cómo está? — entro buscando a Molly con la mirada.
—Ya está sin vomito, pero aún se siente mal, al menos retuvo el agua que tomo — está muy mal mi pequeña