La enfermera llevó a Loredana hasta una de las habitaciones. Una vez allí la ayudó a cambiarse con una bata y le pidió que se acomodara sobre la cama. Luego la conectó a una maquina por medio de cables.
Loredana se quedó con la mirada perdida pensando en lo que había sucedido. Todavía esperaba que todo se tratara de una pesadilla. Si Paolo no hubiera llegado cuando lo hizo, no estaba segura de cómo hubiera terminado las cosas. Se llevó la mano al vientre con la mano temblorosa.
—Tranquila, todo