La fiesta estaba en todo su esplendor. La sala de eventos de D’agostino y asociados albergaba al menos unas doscientas personas. Las bebidas corrían por todo el lugar, al igual que los bocaditos.
Los hombres usaban esmóquines hechos a medida, mientras las mujeres traían puestos vestidos de diseñadores y joyas que costaban el salario de toda una vida de una persona promedio.
Loredana estaba ataviada en un vestido de gala color dorado y llevaba un par de pendientes de diamante que había pertenec