Loredana se había arriesgado y había perdido.
Estaba decepcionada y también furiosa, pero no se arrepentía de nada.
Paolo no la quería e, incluso si sentía fuera así, él lucharía contra ello hasta convencerse de lo contrario. Lo mejor que podía haber hecho, era ponerle fin a lo suyo.
Claro que los primeros días sin él habían sido dolorosos, todavía lo era. Durante las noches no lograba dormir hasta que era muy tarde y al despertar cada mañana tenía que poner más esfuerzo en su maquillaje para q