—Muy buen trabajo, aquí tienes lo prometido —Nicoll le entrego un pequeño sobre al joven mesero, el al revisar la pila de billetes se froto la mejilla
—Valió la pena, si desea algún otro servicio señorita estoy para servirle, sabe donde encontrarme.
—No te necesitare más, me fuiste muy útil, pero no acostumbro a reutilizar a mis peones.
Cubrió sus ojos con unas gafas, y camino de frente sin volver a dirigirle la palabra. Se lamentaba de tener que recurrir a esos métodos tan nefastos pero si así