—¡Ahí están! —La voz de Silvia hace que Richard suelte bruscamente la mano de Alice y se aparte de ella.
Silvia se acerca y encuentra a su hija con expresión de frustración, preguntándose si había interrumpido algo entre ellos.
—Buenas tardes, mamá —saluda Alice, procurando que no se note lo incómoda que se sintió con la aparición de su madre en ese preciso momento.
—Buenas tardes, querida —responde Silvia—. Fui a tu apartamento y vi que no estabas, así que recordé que a esta hora sueles pasear