Aquella habría sido una excelente opción en ese momento, porque Richard debía saber que tenía una hija y que ella estaba entre la vida y la muerte en el hospital. Sin embargo, Laila sentía que la lealtad era lo más importante y, por eso, no podía traicionar a su amiga de esa manera.
—Sé que su preocupación es sincera, Silvia, pero debemos respetar la voluntad de Alice en este momento. Intentemos hablar con ella otra vez y, con un poco de suerte, será ella misma quien se lo cuente —dice Laila.
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