Luego de mi corta pero interesante conversación con el pequeño niño, este se acurrucó a mi lado ocupando el resto de mi cama sin consultarme nada. Tampoco es que le hubiera dicho que no, cuando cayó profundamente dormido lentamente y con cuidado me levanté de la cama para tomarlo en mis brazos para llevarlo a su habitación con cuidado de no despertarlo.
Cuando cruzó el pasillo frente a las escaleras puedo ver que la puerta de la habitación de Gabe está medio abierta, a lo mejor se le olvidó cer