Ella ahora se gira mirando hacia la pared mientras que yo me coloco rápidamente unos boxers junto a unos pantalones anchos de pijama y una camiseta común algo desgastada ya que es mi favorita, desde que mamá me la regala no he podido desprenderme de ella.
Cuando terminó de vestirme me calzo mis pantuflas rojas, me miró a mi mismo antes de volverme a la encantadora mujer que todavía se encuentra de espaldas.
—Ya puedes voltear —me hace caso girándose lentamente hacia mi, sus ojos vagan desde mi