Roger
—¿Qué sucede madre?
Contesto el teléfono sin despegar la mirada del ordenador frente a mí, ajusto la montura de mis lentes mientras pruebo distintos ajustes de luz en la foto frente a mí. Mi madre habla como si realmente fuera el centro del universo.
—¡Porque no contestaste ayer! — me reprende — ¡hace dos días que no se nada de Amy!
—No puedes hablar con ella, no necesitas verla todos los días, igual te mandé una foto.
—No es lo mismo, quiero hablar con mi nieta, el médico dijo que quizá