Capítulo 18. Al almacén de ropa.
Quizá mi breve tiempo en esta manada, en donde no tenían ataques de otras manadas por no tener a un Alfa idiota, me habían ablandado y dejé de tener la guardia alta.
Los aullidos de lobos fuera del edificio me hicieron ponerme en acción; primero que nada, tenía que llevar a los pequeños a un lugar seguro. No podíamos quedarnos aquí por el simple hecho de que es un lugar fácil de defender pero difícil para hacer una evacuación en caso de que de alguna forma comiencen a incendiar el lugar.
-Bien