ALFA RASTUS;
No entendí a Agnes hasta que vi a Larisa detenerse en seco. Me daba la espalda, pero en cuanto dejó de correr, se dio la vuelta como si estuviera bajo una fuerza insoportable.
Agnes se quedó quieta, sin siquiera levantar las manos.
Pero la mano de Larisa pasó sobre su cuello y me hizo darme cuenta de que realmente, Agnes tenía esto resuelto.
—¿Recuerdas haberle hecho esto a mi compañero? Aplastarle el corazón con tu poder oscuro —dijo con calma.
Larisa inhaló con fuerza, sus ojos s