CINCO AÑOS DESPUÉS…
—Esto es solo el comienzo, Lia. ¡Levántate!
La voz del alfa Tristán resonó en la zona de entrenamiento del campo.
Mi cabeza, que me zumbaba, y mis músculos doloridos protestaron mientras me levantaba del suelo.
—Despeja tu mente y concéntrate en tu oponente. No será indulgente contigo solo porque hayas caído mil veces en los últimos quince minutos.
Su voz tocando mis tímpanos una y otra vez, lo obedecí, obligando a mi mirada a permanecer centrada en la feroz morena que hab