Jacob se sentía triunfador porque le saco la firma a la fuerza a su bastardita y este era el primer paso para al fin ponerle las manos encima a la jugosa fortuna de la familia Clark.
Con la firma en mano, al día siguiente a primera hora Jacob y William se estaban preparando para ir a recuperar su amada empresa y mientras esperaban al abogado, el mayor le daba ciertas indicaciones a su esposa.
- Oye recuérdales a todos los empleados que nadie puede ayudarla y debe estar encerrada sin importar lo