Era lunes… se suponía que la rutina en la oficina debía comenzar, pero justo en esos momentos estaba viviendo algo que jamás le habia pasado en toda su vida: NO TENIA NADA PARA COMER y no era porque el dinero, sino que tuvo que despedir a las sirvientas porque no tenía para pagarles y nadie de su casa sabia cocinar.
Jacob Bennet siempre fue un hombre hábil, bien parecido, de buena figura… era todo lo que una mujer deseaba como marido, por lo cual él se encargó de venderse al mejor postor.
Como