Mundo ficciónIniciar sesiónUna vez allí ella pide a sus empleadas que lleven las bandejas a los invitados y nos dejen a solas. Es de suponer que esa era su intención.
―¿Lo quieres? ―me pregunta de forma abrupta, tomándome por sorpresa porque ni siquiera sé si me cae bien.
Hasta ahora solo nos sacamos corajes el uno al otro.
―Ah, bueno, apenas estamos… conociéndonos ―respondo con algo que él me dijera que debía decir en caso de un aprieto, y en parte lo he estado haciendo.
―Eso lo sabemos, cr







