Derek.-
— Hola Derek –Saludó la mujer de piel canela y cabello negro corto hasta la clavícula perfectamente liso, Derek no podía salir de su asombro al verla parada frente a él, pensó que después de lo que ocurrió hace años no volvería a verla nunca más, pero estaba allí en su oficina exquisitamente hermosa, su primer y único amor.
— Dalia ¿Cómo es que? –Fue lo único que sus labios pudieron soltar mirándola fijamente a los ojos.
— ¡Oh cariño! –Respondió su abuela. –Dalia regresó al país, como u