Analu
Al despertar escucho voces que vienen de la sala o de la cocina. Todavía estoy somnolienta y no consigo distinguir bien de dónde viene el sonido.
“¿Mi abuela tiene visita a esta hora?” — pienso mientras me paso la mano por la cara.
La curiosidad me gana y me levanto tal como estoy: toda arrugada, despeinada y usando el camisón espanta-novios. Al llegar a la sala, la escena que veo me deja totalmente incrédula. Están mi abuela y Santiago sentados en el sofá tomando café como si fueran gran