Analu
— Ana Lúcia… — dice él avergonzado.
Miro hacia él, hacia la mujer y hacia sus manos, que están tocando algo que es mío.
Un poco arisca, ella le quita las manos.
— ¿Quién es, Santiago? — pregunta con tono sarcástico.
Lo miro con los ojos echando fuego.
— Esta es… — empieza a hablar, pero lo interrumpo.
— Hola, soy Ana Lúcia, ¡su novia! — digo firme.
— Yo soy… — la interrumpo también.
— No tengo interés en saber quién es la abusona que se siente con derecho a tocarle la cara a mi novio. Con