Analu
Revolviendo mi bolso, encuentro la tarjeta del doctor Elber. No es lo que quería, pero es lo que tengo por ahora.
— ¿Doctor Elber? — digo.
— ¡Sí! ¿Quién es?
— ¡Ana Lúcia! ¿Se acuerda? — digo avergonzada.
— ¡Claro! ¿Necesitas algo, Ana?
Le explico resumidamente lo que me ocurrió y dejo de lado la parte de mis padres. Solo digo que tomé el autobús equivocado en medio de la desesperación y que estoy perdida. Entonces él me orientó a preguntarle a alguien dónde estoy y enseguida me