C55-YA TE LÁSTIME DEMASIADO
Mateo la dejó golpearlo hasta que los puños de Bianca temblaron, entonces le tomó las muñecas con cuidado, sin apretarla, solo para detener ese derrumbe.
—Pégame si quieres —dijo con la voz ronca, quebrada—. Grítame, rompe todo, échame de tu vida si eso es lo que quieres. Pero tienes que escucharme, te lo suplico.
Bianca intentó soltarse, con el rostro contraído de dolor.
—¡Suéltame! ¡No me toques!
—Escúchame. Solo una vez más.
—¡NO! ¡NO QUIERO ESCUCHARTE NUNCA MÁS!
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