UN MARIDO APROVECHADOR
El beso se fue haciendo cada vez más intenso y aunque April se decía a sí misma que debía apartarlo, se encontró incapaz de hacerlo. Por su parte, Marcelo nunca se había sentido de tal manera, el deseo dentro de él era irrefrenable, su cuerpo estaba al máximo por la mujer en sus brazos y quería más, muchísimo más.
Poco a poco fue bajando su cuerpo hasta llegar a la cama y en un segundo estaba encima de ella, besándola, acariciándola, probando la dulzura de su boca. Para é