CUIDANDO DE ELLA
Marcelo llevó a April al asiento trasero del auto, ella aún tenía los ojos cerrados, sin embargo, dijo suavemente.
―Lo lamento…
Marcelo le entregó una pequeña toalla y comenzó a secar su cabello, luego encendió la calefacción.
―No tienes por qué disculparte, en todo caso… soy yo, quien debería hacerlo. Te traje aquí y…
April abrió los ojos, tomó la toalla y preguntó vacilante.
―Tu prima… Ella… ¿Está enamorada de ti?
―No creo que sea amor, Vivían ha sido mimada desde pequeña, so