UN DULCE DESPERTAR.
UN DULCE DESPERTAR.
Al día siguiente, April despertó en los brazos de Marcelo, tenia todo el cuerpo débil y sí, adolorido.
«Todo es su culpa, anoche…»
Cuando recordó la noche anterior, su cara se sonrojó sin que pudiera evitarlo, pero su corazón latía como si hubiera ganado un boleto de lotería. Marcelo era mucho más que un premio, significaba su felicidad, y ella no podía creer que todo esto estuviera sucediendo.
Miró a su esposo que aún parecía dormido, tenía los labios curvos como en una