Ellos conversaban cosas de ellos, sus viajes y otras, yo jugaba Candy Crush, para despejarme ni lo miraba, para nada, solo olía ese aroma envolvente de su perfume muy varonil, demoramos casi una hora de viaje, vivían en una exclusiva ciudadela al entrar y llegar a su casa me quede viendo tremenda mansión, unas hermosas jardineras, llegamos a la entrada, nos bajamos y ellos se abrazaron hasta llegar a la puerta y Adam toco, le abrió una sirvienta y entramos.
Otra vez, qué hermosa decoración, que