Abro los ojos y recuerdo todas las caricias que nos dimos anoche, exploramos un sinfín de sentimientos y de sensaciones. Yo fui de Lorenzo más de una vez y no me arrepiento de nada. Siento su mano arriba de mi abdomen y unas piernas enrocadas en la mía.
Me rio bien bajo cuando veo esta escena, parece un bebe durmiendo. Quien diría que una persona como él guardara tanto miedo, tanto rencor e incertidumbres.
Mi móvil vibra con un pequeño mensaje de Lau deseándome un