Hoy, ella se sentía verdaderamente feliz.
—Iré a esperarlos en el salón del banquete —anunció Macarena, que en realidad no podía contener la ansiedad por salir a ver a Luis, quien también había sido invitado a la celebración del compromiso.
En el salón del banquete, la fiesta ya había comenzado con un entusiasmo contagioso.
—¡Felicidades, señor Camilo y señorita Yadira! ¡Les deseo toda la felicidad del mundo! —exclamó Luis, sonriendo mientras se acercaba a Camilo.
Era un día especial, y no tenía