Por Roque
-Yo…
Comienza a decir y sus lágrimas caen como una cascada.
Inmediatamente me paré y rodeé mi escritorio.
-Linda…
Le dije, tomándola del brazo, para que se pare y poder consolarla por medio de un abrazo.
Al tenerla en mis brazos, sentí una locura en mi vientre.
No puede sucederme eso.
Sin dejar de abrazarla, porque ella necesitaba de esa contención, me separé un poco de su cuerpo, no quería que sienta todo lo que se estaba despertando en mí.
-Perdón… estoy muy sensible, haber perdido