Laura cerró los ojos y, cuando él la acarició, se removió para apartarlo. No estaba dormida, pero quería que él lo pensara. Como siempre, habían ignorado los problemas haciendo el amor. Sus dificultades acababan en la cama, pero luego regresaban con más intensidad. No creía que pudieran soportar durante mucho tiempo una situación tan artificial, tan poco sincera.
Permanecieron tumbados mucho tiempo, silenciosos, inmerso cada uno en sus propios pensamientos.
—Llegará un momento en que no podremo