—Tienes razón —suspiro.
Solo faltaba eso para dejar de ser terco con el otro asunto de dejarla en paz.
—¿Qué querías probar Ross?
—Que no soy un loco posesivo adicto al control. —admito dejándome llevar por su encantadora voz.
Es tan hipnotizadora que parece solo que me hace decir la verdad.
—Pero si eso es lo que me encanta de ti, no lo sabía hasta que dejaste de serlo, y aún así me gustaría llevarte la contraria por diversión. —Se ríe acariciando mi mejilla.
—Eso es muy tóxico nena y s