Yo la sujete por la cintura y la acerca a mi, ella entrelaza sus manos alrededor de mi cuello y mis manos se aferran a su cintura, luego nos mecíamos de un lado a otro dejándonos llevar por el sonido de la naturaleza en la noche.
Para nosotros, eso era música, las ranas, los grillos, el sonido del río, el choque del viento contra las plantas, era perfecto y relajante.
—Ahora tengo que sobornar a Luke para que no cuente nada de lo que escucha —le mencioné.
—Y ahora ya sabe que lo sobornaras —