45. No, no es cierto. ¡Ese niño es mío!
Erwan estaba decidido a seguir adelante con sus planes. No veía la necesidad de permanecer en un matrimonio que ya no tenía sentido. Seguiría siendo el albacea de Tatiana durante un par de años más, cumpliendo con él último deseo de Mikhail, también cuidando del hijo que esperaba, pero no continuaría con esa farsa.
Giró la cabeza buscando la mirada de Victoria, anhelando encontrar en sus ojos la confirmación de que compartía sus pensamientos.
Sin embargo, la expresión de Victoria era un caleido