Capítulo XCI. Los castigos antes de la boda. Parte 1
Finlay.
Abrir los ojos esa mañana, fue lo más difícil que había hecho en tiempo, miré a mi alrededor, y me di cuenta de que no estaba en mi habitación, sino que estaba durmiendo en un enorme salón, que se me hacía familiar, no por los muebles, ni por la decoración que este tenía, pero si por la ubicación y la forma de la sala, en un segundo, me senté muy rápido, haciendo que todo a mi alrededor se moviera, mareándome, hasta casi sentir nauseas.
- “¿Qué demonios hago yo en el piso de mi diosa