Capítulo LXXVII. Reunión de Diosas. Parte 1.
Ailan.
Me costó convencer a Hanna para que me siguiera hasta mi ático, se mostraba dudosa por la posible reacción de Arturo, tenía que hacerle a mi futura cuñada, que mi hermano funcionaba mejor cuando se le llevaba la contraria, estaba acostumbrado a ser el gran jefe, el todo poderoso, así que mostrarte como un gran reto ante él, era lo que necesita ese estúpido para que se bajara de su cúpula de poder, y entendiera que él también era un simple humano, con sus sentimientos y con sus errores.