Capítulo LXXI. Las grietas de las corazas de protección. Parte 2.
Finlay.
- “¿Estás seguro de que confías en mí?”- me preguntó por segunda vez mi bella diosa con dudas de mi reacción, mostrándome unas esposas, mientras estaba sentada sobre mí, y yo la agarraba por las caderas.
Esta mujer no sabía lo importante que era para mí esa pregunta, más de lo que ella creía, la primera vez que la respondí, ni lo pensé, salió con total la sinceridad de mi interior, nada era más importante para mí que la confianza, mi padre había sido engañado por aquellos en los que