capítulo final parte 2.
Estiro mis brazos.
—De maravilla, ahora tengo mucha hambre.
Hago un puchero.
»Perdón por arruinar la salida.
Me mira con esas profundidades que me desestabilizan.
—Quién dice que no prefiero estar aquí contigo, consintiéndolas.
—Te amo.
—Yo también… Me amo.
Le doy un golpe y él suelta una carcajada. Me rodea con sus brazos en un giro brusco queda suspendido encima de mí, me pierdo en sus ojos y mi corazón se enloquece.
—Aún tengo el mismo efecto en ti —su voz suave y envolvente me provoca