¡Estúpida tú!
Capítulo 48.
Un silencio algo incómodo se torna a nuestro alrededor.
—¿Se conocen? —pregunta el señor Díaz con un gesto de confusión.
Ella da un paso adelante, con una sonrisa enorme tiende su mano.
—Creo que sí cariño, vaya que las casualidades existen, hace años estudiamos juntos en el mismo colegio. Un gusto señor Fernández, que casualidad.
Estrecho su mano solo por cortesía, ella la aprieta con fuerza y yo la retiro lo más rápido que puedo. Luego se la presenta a Mateo, ambos