Capítulo cuarenta y ocho. Milagro de amor
Milagro de amor
Archer no sabía cuánto tiempo había pasado sentado en la dura silla de la sala de espera, sus pensamientos no estaban en el tiempo, sino en Victoria y su hija, aun así, le parecía que había pasado una eternidad desde que el doctor salió para hacerle firmar los documentos y volvió al interior de la sala de emergencia para practicar la cesárea de emergencia y tratar de salvarle la vida a sus chicas.
¿Por qué tardaba tanto en salir? ¿Qué era lo que estaba sucediendo allí dentro que