Capítulo cuarenta y nueve. Volviendo a casa
Volviendo a casa
Archer no sabía qué responder, los ojos de Victoria pronto se llenaron de lágrimas y él de impotencia por no saber darle una respuesta concreta. Su hija seguía luchando como toda una guerrera por mantenerse con vida.
—Archer —pidió ella, intentando quitarse la mascarilla de oxígeno, cosa que él le impidió de inmediato, apartando su mano.
—Déjame llamar al médico —pidió.
Ella negó.
—Dime, ¿dónde está mi hija? Por favor —suplicó.
Archer se acercó a ella y le dejó un beso sobre la