El lugar de encuentro lo envió Enzo a mi celular.
Era una cafetería tranquila y apacible.
Entré con Mateo.
Al girarse, Enzo mostró una emoción contenida al ver a Mateo.
Su mirada recorrió mi vientre antes de esbozar una sonrisa cálida: —Delia, ¿no te dije que vinieras sola?
No sabía por qué, pero sentí que algo había cambiado. Sin embargo, mi confianza en él me hizo no pensar demasiado en ello y le sonreí: —Enzo, Mateo se preocupa por mí cuando salgo sola…
Mateo me abrazó y dirigió una mirada he