Ahora solo faltaba que llegara la inversión en RF para que podamos formalizar el alquiler de la oficina.
Enzo, sorprendido al enterarse de que la familia Hernández estaba obstaculizando el alquiler en la ciudad de Perla, preguntó: —¿Ya lo alquilaste?
—Sí.
Asentí: —Parece que el propietario está en el extranjero. No parece temer a la familia Hernández.
—Entonces está bien.
Enzo asintió y comenzó a desinfectar y tratar mis heridas con cuidado. Con voz tensa, preguntó: —¿Te duele mucho?
—Más o meno