Capitulo 22
Emma y Máximo se miran fijamente a los ojos.
—Lo hicimos... Por fin lo hicimos —Sonríe Emma que siente se ha liberado de un enorme deseo que la asfixiaba.
—Eres mía Emma, solo mía —Máximo corre un poco la cabellera de Emma y muerde su hombro.
Emma brinca un poco por el dolor, pero suspira y le llega a parecer excitante aquella marca que Máximo ha dejado.
Los dos caen en el suelo, están rendidos sus corazones han dado su mayor esfuerzo para que ese momento no terminará.
—¿Que pa