El pánico de la señora no pasó desapercibido a los ojos de Angeline.
Arrodillada en el suelo, la señora recogió los fragmentos de porcelana destrozados.
Angeline suspiró. "Voy a tramitar los documentos para que le den de alta".
Sin embargo, cuando Angeline volvió de completar el papeleo, se encontró con Jack y sus secuaces en la puerta de la habitación del hospital.
"Estoy aquí para llevarte a casa, Sera". Ya que sus secretos sucios habían salido a la luz, Jack decidió renunciar a su fac