"No quiero". Angeline no quería que él la acosara.
Cole respondió: "Si no usas este teléfono, no tengo más remedio que hacer que te sigan mañana. Es tu elección”.
Una imagen de los guardias de la planta baja apareció en la mente de Angeline. Sus rostros eran tan rígidos y antinaturales que parecía que le hubieran inyectado Botox a todos.
Angeline tomó el teléfono. Podría tirar el teléfono en cualquier lugar que quisiera, pero sería más difícil deshacerse de los guardias.
Cole estaba eufórico