El hombre sonrió. "Parece que he rescatado a una sabandija. Habrías muerto de no ser por mí".
Angeline miró nerviosa la bolsa de infusión. "¿Me estás dando fluidos de esta manera? ¿No puedes usar un portasueros para sostenerla?".
"¿Lo estoy sosteniendo por ti y todavía no estás satisfecha?". El hombre miró a Angeline con incredulidad. "¿Sabes quién soy?".
Su expresión hizo que pareciera que debía sentirse honrada de que hiciera algo por ella.
"No me importa quién eres. Para mí, tú eres el