La mirada en los ojos de Jay se oscureció. "Así que estaba escondida justo bajo mis narices".
"Sr. Presidente, parece que esa persona lo entiende bien”, dijo Tormenta.
Jay respondió: "Es por eso que pudo jugar trucos justo bajo mis narices".
Su voz era ligera, pero su tono era como si viniera directamente del infierno. Sonaba como si quisiera sofocar a su víctima.
Tormenta apretó el puño y rugió: “Sr. Presidente, ¡iré a sacar a esos gatos asustadizos de su escondite!".
Jay se calmó. “Ve al