A Angeline le dolía el corazón. Mientras se formaba la visión del mundo y las relaciones de Bebé Zetty, ésta había caído en la depresión por su amor no correspondido. Entonces la enviaron a casa de la Abuela Boye, donde empezó a vivir recluida.
Ahora que estaba junto a Finn, quien la adoraba, siempre la dejaba hacer lo que quería. Por supuesto, no le decía que estaba haciendo lo que no debía.
Angeline se acercó y abrazó a Bebé Zetty. Dijo con tristeza: “Todo es culpa mía. No he cumplido con mi